Las Hermanas Camilas recorren la diócesis acompañando a quienes sirven
Con encuentros realizados en Puerto Madryn y Trelew, comenzó este fin de semana la propuesta diocesana “Una semana para cuidar a los que cuidan”, una iniciativa que busca acompañar a quienes sostienen la vida de las comunidades desde el servicio pastoral, la salud, la educación y la acción solidaria.
La actividad cuenta con la presencia de las Hermanas Camilas Andrea y Cecilia, religiosas de la Congregación de las Hijas de San Camilo, quienes han llegado a la diócesis para compartir espacios de formación, reflexión y acompañamiento en distintas localidades.
La semana se desarrolla bajo el lema “Él renueva la faz de la tierra” y propone una pregunta que surgió con fuerza en distintos espacios pastorales de la Patagonia: “¿Quién cuida a los que cuidan?”.
El corazón del que sirve también necesita cuidado
p>Las primeras actividades se desarrollaron en el marco del ENFOPA II, donde agentes pastorales, catequistas, miembros de consejos parroquiales y referentes de distintas áreas compartieron una jornada de reflexión sobre el desgaste que muchas veces experimentan quienes acompañan el sufrimiento de otros.
Durante el encuentro, el obispo Roberto “Chobi” Álvarez propuso una reflexión inspirada en el libro de Isaías, recordando que el servicio cristiano implica entrega, pero también la necesidad de cuidar la propia vida espiritual y emocional.
“El corazón del que sirve también necesita cuidado”, fue una de las ideas centrales que atravesó toda la jornada.
El Padre Obispo recordó que muchas veces quienes trabajan en la catequesis, la salud, Cáritas, la pastoral carcelaria o los distintos servicios de la Iglesia se encuentran acompañando situaciones de mucho dolor y sufrimiento.
“Nos sentimos muchas veces demasiado expuestos y en esa exposición nos preguntamos: ¿y a nosotros quién nos cuida?”, expresó durante su reflexión.
También invitó a los participantes a no perder de vista aquello que los llevó a servir: la fe, la historia recibida de quienes les transmitieron el Evangelio y la certeza de que el peso de la vida no depende únicamente de sus propias fuerzas.
“Hay un solo Mesías. Hay uno solo que puede cargar con todo”, recordó, animando a los agentes pastorales a evitar la tentación de sentirse responsables de resolver todos los problemas de quienes acompañan.
Herramientas para acompañar sin desgastarse
Las Hermanas Camilas compartieron distintas dinámicas y herramientas vinculadas al autocuidado, la empatía y el acompañamiento saludable.
A partir de ejemplos concretos de su experiencia en hospitales y espacios de atención a personas enfermas, propusieron reflexionar sobre la importancia de escuchar sin absorber completamente el sufrimiento ajeno.
Una de las imágenes utilizadas fue la de las tres mariposas que se acercan a una vela: una permanece demasiado lejos, otra logra acercarse lo suficiente para comprender y la tercera termina quemándose. La reflexión invitó a encontrar el equilibrio necesario para acompañar sin destruirse en el intento.
Las religiosas también presentaron las llamadas “cinco P del autocuidado”: preguntarse cómo se está, proteger los propios límites, realizar pausas saludables, preservar la energía y potenciar los vínculos que ayudan a sostener la misión.
Una semana con actividades en toda la diócesis
La propuesta continuará durante toda la semana con encuentros en distintas comunidades de la diócesis.
Entre las actividades previstas se encuentran espacios de trabajo con voluntarios de Cáritas, Pastoral Carcelaria, Hogares de Cristo, Pastoral de la Salud, catequistas, jóvenes y mujeres, además de visitas a hospitales, hogares y comunidades parroquiales.
También se desarrollarán jornadas específicas sobre acompañamiento de personas vulnerables, cuidado emocional de quienes sirven y discernimiento vocacional.
La semana culminará el próximo 28 de junio, dejando una invitación que atraviesa toda la propuesta: reconocer que el servicio es una expresión del amor de Dios, pero que quienes acompañan a otros también necesitan espacios donde ser escuchados, sostenidos y cuidados.
Las Hermanas Camilas recorren la diócesis acompañando a quienes sirven
Con encuentros realizados en Puerto Madryn y Trelew, comenzó este fin de semana la propuesta diocesana “Una semana para cuidar a los que cuidan”, una iniciativa que busca acompañar a quienes sostienen la vida de las comunidades desde el servicio pastoral, la salud, la educación y la acción solidaria.
La actividad cuenta con la presencia de las Hermanas Camilas Andrea y Cecilia, religiosas de la Congregación de las Hijas de San Camilo, quienes han llegado a la diócesis para compartir espacios de formación, reflexión y acompañamiento en distintas localidades.
La semana se desarrolla bajo el lema “Él renueva la faz de la tierra” y propone una pregunta que surgió con fuerza en distintos espacios pastorales de la Patagonia: “¿Quién cuida a los que cuidan?”.
El corazón del que sirve también necesita cuidado
Las primeras actividades se desarrollaron en el marco del ENFOPA II, donde agentes pastorales, catequistas, miembros de consejos parroquiales y referentes de distintas áreas compartieron una jornada de reflexión sobre el desgaste que muchas veces experimentan quienes acompañan el sufrimiento de otros.
Durante el encuentro, el obispo Roberto “Chobi” Álvarez propuso una reflexión inspirada en el libro de Isaías, recordando que el servicio cristiano implica entrega, pero también la necesidad de cuidar la propia vida espiritual y emocional.
“El corazón del que sirve también necesita cuidado”, fue una de las ideas centrales que atravesó toda la jornada.
El Padre Obispo recordó que muchas veces quienes trabajan en la catequesis, la salud, Cáritas, la pastoral carcelaria o los distintos servicios de la Iglesia se encuentran acompañando situaciones de mucho dolor y sufrimiento.
“Nos sentimos muchas veces demasiado expuestos y en esa exposición nos preguntamos: ¿y a nosotros quién nos cuida?”, expresó durante su reflexión.
También invitó a los participantes a no perder de vista aquello que los llevó a servir: la fe, la historia recibida de quienes les transmitieron el Evangelio y la certeza de que el peso de la vida no depende únicamente de sus propias fuerzas.
“Hay un solo Mesías. Hay uno solo que puede cargar con todo”, recordó, animando a los agentes pastorales a evitar la tentación de sentirse responsables de resolver todos los problemas de quienes acompañan.
Herramientas para acompañar sin desgastarse
Las Hermanas Camilas compartieron distintas dinámicas y herramientas vinculadas al autocuidado, la empatía y el acompañamiento saludable.
A partir de ejemplos concretos de su experiencia en hospitales y espacios de atención a personas enfermas, propusieron reflexionar sobre la importancia de escuchar sin absorber completamente el sufrimiento ajeno.
Una de las imágenes utilizadas fue la de las tres mariposas que se acercan a una vela: una permanece demasiado lejos, otra logra acercarse lo suficiente para comprender y la tercera termina quemándose. La reflexión invitó a encontrar el equilibrio necesario para acompañar sin destruirse en el intento.
Las religiosas también presentaron las llamadas “cinco P del autocuidado”: preguntarse cómo se está, proteger los propios límites, realizar pausas saludables, preservar la energía y potenciar los vínculos que ayudan a sostener la misión.
Una semana con actividades en toda la diócesis
La propuesta continuará durante toda la semana con encuentros en distintas comunidades de la diócesis.
Entre las actividades previstas se encuentran espacios de trabajo con voluntarios de Cáritas, Pastoral Carcelaria, Hogares de Cristo, Pastoral de la Salud, catequistas, jóvenes y mujeres, además de visitas a hospitales, hogares y comunidades parroquiales.
También se desarrollarán jornadas específicas sobre acompañamiento de personas vulnerables, cuidado emocional de quienes sirven y discernimiento vocacional.
La semana culminará el próximo 28 de junio, dejando una invitación que atraviesa toda la propuesta: reconocer que el servicio es una expresión del amor de Dios, pero que quienes acompañan a otros también necesitan espacios donde ser escuchados, sostenidos y cuidados.

