La diócesis se sumó a una jornada de prevención del suicidio y promoción de la escucha
En el marco de la campaña nacional “12 misas por la prevención del suicidio”, la comunidad de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Madryn fue sede de una jornada de reflexión, formación y oración destinada a sensibilizar sobre una problemática que atraviesa a familias y comunidades de todo el país.
La actividad contó con la participación de Virginia Rizzardi, referente de la organización Buenos Vínculos, y de Javier Pinto, presidente de la Fundación Enebro, quienes compartieron testimonios, experiencias y herramientas para acompañar situaciones de sufrimiento emocional y prevenir conductas suicidas.
La propuesta formó parte de un recorrido federal que busca llevar esta reflexión a distintas comunidades del país, promoviendo espacios donde el dolor pueda ser escuchado y acompañado.
“Todos podemos prevenir el suicidio”
Durante el encuentro, Javier Pinto compartió su experiencia personal marcada por el suicidio de su madre y explicó cómo esa historia lo impulsó a dedicar su vida al acompañamiento de personas y familias atravesadas por esta realidad.
“Todos podemos prevenir el suicidio”, afirmó, insistiendo en la importancia de estar atentos a quienes sufren, derribar prejuicios y generar redes de acompañamiento.
A lo largo de su exposición recordó que el suicidio no responde a una única causa ni afecta solamente a determinados grupos sociales.
La soledad, los duelos no elaborados, los consumos problemáticos, los abusos, las crisis económicas y muchas otras situaciones pueden generar sufrimientos profundos que requieren escucha y acompañamiento oportuno.
La Iglesia como espacio de escucha
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la invitación a recuperar el papel de las comunidades cristianas como lugares donde las personas puedan sentirse acogidas y acompañadas.
Inspirándose en la parábola del Buen Samaritano, los organizadores destacaron que la prevención comienza muchas veces con gestos sencillos: escuchar, acercarse, preguntar cómo está el otro y no dejar sola a la persona que atraviesa una situación difícil.
“Somos Iglesia. No podemos dejar a nadie afuera”, expresó Javier Pinto, animando a las comunidades a generar espacios concretos de escucha y acompañamiento.
“Nunca más tendremos miedo”
La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía presidida por el obispo Roberto “Chobi” Álvarez, quien retomó el llamado del Evangelio a no dejarse paralizar por el miedo y a vivir con esperanza incluso en medio de las dificultades.
Durante su homilía, el Padre Obispo recordó que muchas veces las convicciones profundas y el compromiso con los valores del Evangelio pueden generar incomprensión o soledad, pero insistió en que Dios nunca abandona a quienes caminan con Él.
“El miedo paraliza. El miedo nos ensimisma. El miedo hace que a veces nos quedemos sin proyecto”, expresó.
Frente a una realidad donde muchas personas experimentan sufrimiento, desesperanza o sensación de abandono, Chobi invitó a la comunidad a convertirse en testigos concretos de la esperanza cristiana.
“Solo Dios tiene un sentido definitivo para la vida. Solo Dios tiene un proyecto grande para cada uno de nosotros”, afirmó.
Una comunidad que acompaña
Tanto los testimonios compartidos durante la jornada como las palabras del Obispo convergieron en una misma convicción: nadie debería atravesar el dolor en soledad.
La campaña de las 12 misas y las actividades desarrolladas en Puerto Madryn buscan precisamente fortalecer una cultura del encuentro, la escucha y el acompañamiento, donde cada persona pueda descubrir que su vida tiene valor y que siempre existe alguien dispuesto a caminar a su lado.
La invitación final fue clara: abrir los ojos al sufrimiento de quienes están cerca, construir vínculos más humanos y animarse a ser comunidades que abracen, escuchen y sostengan la esperanza.

