Sacerdotes de la diócesis vivieron los Ejercicios Espirituales

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“Ordenar, amar y servir”

Un tiempo de oración, silencio y discernimiento para renovar la vocación y la misión sacerdotal

Los sacerdotes de la diócesis participaron de los Ejercicios Espirituales “Ordenar, amar y servir”, un espacio de oración, silencio y discernimiento que invitó a profundizar en la vocación sacerdotal y en el modo de vivir el ministerio desde una mayor libertad interior, coherencia y entrega.

La propuesta espiritual estuvo centrada en un camino de integración de la vida sacerdotal, partiendo de una mirada renovada sobre la vocación. El llamado al sacerdocio fue contemplado como una respuesta de amor a una iniciativa de Dios, capaz de renovarse aun en medio del cansancio, las dificultades y el paso del tiempo.

whatsapp image 2026 09 22 at 00.02.08Durante el retiro, la reflexión abordó también aquellas realidades que pueden afectar la libertad interior y fragmentar la vida: las dependencias afectivas, la búsqueda de seguridad, el poder y los vínculos que pueden convertirse en formas de apego. En este contexto, el discernimiento permitió reconocer la necesidad de ordenar el corazón para vivir con mayor libertad la misión recibida.

La contemplación de la vida de Jesús ocupó un lugar central. Su Encarnación permitió acercarse al misterio de la propia fragilidad, mientras que los años vividos en Nazaret ayudaron a valorar una vida sencilla y fecunda, capaz de encontrar sentido en lo cotidiano y en el servicio que no siempre busca reconocimiento.

También se profundizó en el sentido del liderazgo pastoral como servicio y donación. Desde esta perspectiva, la autoridad en la comunidad cristiana no se comprende como dominio, sino como una responsabilidad puesta al servicio de los demás. El celibato sacerdotal fue contemplado, asimismo, como una forma particular de vivir la entrega y la disponibilidad para amar.

Otro momento significativo estuvo marcado por la contemplación de Getsemaní y de la Cruz. La experiencia de Jesús permitió iluminar las propias noches, cansancios y dificultades que pueden aparecer en el camino vocacional. La Cruz fue presentada como un lugar de integración y entrega, donde incluso la fragilidad, la soledad y el fracaso pueden convertirse en espacios de encuentro con Dios.

El recorrido espiritual condujo finalmente a la pregunta de Jesús a Pedro: “¿Me amas?”. Desde allí se profundizó en la relación entre amor y misión, reconociendo que el servicio pastoral encuentra su fundamento en una relación viva con Cristo. La misión, de este modo, no se entiende solamente desde las tareas que se realizan, sino desde el amor que las sostiene y les da sentido.

Los Ejercicios concluyeron con una invitación a recibir el amor de Dios, dejarse transformar por él y regresar a la misión con un corazón renovado. El camino propuesto buscó favorecer una mayor integración entre la vida espiritual, la vocación y el servicio pastoral.

“Ordenar, amar y servir” se presentó así como una invitación a volver a lo esencial: ordenar el corazón para vivir con libertad, amar desde la verdad y servir desde la experiencia de saberse profundamente amado por Dios.

Redacción: Padre Deiby