El mensaje del Padre Lucho ante el dolor que atraviesa a la comunidad
Frente a las situaciones de profundo dolor que han golpeado a familias de Rawson en las últimas semanas, el presbítero Luis Jesús Ibáñez Cardenas, a cargo de las comunidades católicas de la ciudad, compartió un mensaje de cercanía, esperanza y acompañamiento dirigido especialmente a quienes atraviesan momentos de sufrimiento o soledad.
“Muchas familias han perdido a sus seres queridos”, expresó al comienzo de su reflexión, reconociendo el impacto que estas situaciones han generado en la comunidad. Ante esa realidad, quiso hacer llegar un mensaje sencillo pero profundo: nadie tiene que atravesar el dolor solo.
Pedir ayuda es importante
En su mensaje, el sacerdote recordó la importancia de buscar acompañamiento cuando el sufrimiento se vuelve difícil de sostener.
Destacó el valor de los profesionales de la salud mental, de las personas cercanas que saben escuchar y también del acompañamiento espiritual que pueden ofrecer las comunidades cristianas.
“Es importante no sentirse solos”, señaló, invitando a acercarse cuando aparecen la angustia, la ansiedad o la desesperanza.
La vida tiene valor
El Padre Lucho insistió en que cada persona tiene un valor único y que ninguna situación dolorosa puede quitar la dignidad ni el sentido profundo de la vida.
“La solución no es la muerte”, afirmó, alentando a quienes atraviesan momentos difíciles a buscar ayuda y a permitirse ser acompañados por otros.
Asimismo, recordó que Dios permanece cercano incluso en medio de las situaciones más oscuras y que la fe puede convertirse en una fuente de fortaleza para seguir adelante.
La esperanza de Job
Para iluminar su reflexión, el sacerdote compartió la historia bíblica de Job, un hombre que experimentó la pérdida, el sufrimiento y la incertidumbre, pero que no dejó de confiar en Dios.
A través de este relato, invitó a descubrir que incluso en medio del dolor es posible encontrar un camino de esperanza y reconstrucción.
Una comunidad que acompaña
Finalmente, el Padre Lucho recordó que la Iglesia quiere estar cerca de quienes sufren.
“Si necesitás que te escuchen, que te acompañen, ahí estaremos”, expresó, renovando la disponibilidad de la comunidad parroquial para brindar escucha, contención y cercanía a quienes lo necesiten.
Su mensaje concluyó con una invitación clara dirigida a toda la comunidad: animarse a pedir ayuda, acercarse a quienes puedan acompañar y recordar que siempre hay alguien dispuesto a escuchar.
Porque, como repitió a lo largo de todo su mensaje, nadie está solo.

