En el marco de la semana “Cuidar a los que cuidan”, jóvenes de distintas comunidades de Puerto Madryn participaron de un encuentro animado por las Hermanas Camilas, que invitó a reflexionar sobre la vocación, la santidad y el llamado que Dios hace a cada persona.
La propuesta reunió a jóvenes de la ciudad para compartir una tarde de encuentro, formación y oración, en un clima de alegría y fraternidad.
Durante la jornada se abordaron temas vinculados a la vocación y al desafío de vivir la santidad en la vida cotidiana, descubriendo que Dios sigue llamando a cada joven a través de su historia, sus dones y sus deseos más profundos.
Además de los espacios de reflexión, los participantes compartieron una merienda y vivieron un significativo momento de adoración al Santísimo Sacramento, poniendo en manos de Jesús sus búsquedas, inquietudes y proyectos.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, animada por músicos y jóvenes que participaron del encuentro, y culminó con una hamburguesada, música, baile y expresiones de folklore que permitieron seguir fortaleciendo los vínculos entre los presentes.
La visita de las Hermanas Camilas continúa dejando huellas en las distintas comunidades de la diócesis, acompañando a quienes sirven, animando procesos vocacionales y recordando que el llamado de Dios sigue resonando en la vida de muchas personas.
Con alegría, oración y encuentro, los jóvenes compartieron una experiencia que buscó renovar la esperanza y recordar que la Iglesia también es un lugar donde celebrar, compartir y caminar juntos.
En el marco de la semana “Cuidar a los que cuidan”, jóvenes de distintas comunidades de Puerto Madryn participaron de un encuentro animado por las Hermanas Camilas, que invitó a reflexionar sobre la vocación, la santidad y el llamado que Dios hace a cada persona.
La propuesta reunió a jóvenes de la ciudad para compartir una tarde de encuentro, formación y oración, en un clima de alegría y fraternidad.
Durante la jornada se abordaron temas vinculados a la vocación y al desafío de vivir la santidad en la vida cotidiana, descubriendo que Dios sigue llamando a cada joven a través de su historia, sus dones y sus deseos más profundos.
Además de los espacios de reflexión, los participantes compartieron una merienda y vivieron un significativo momento de adoración al Santísimo Sacramento, poniendo en manos de Jesús sus búsquedas, inquietudes y proyectos.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, animada por músicos y jóvenes que participaron del encuentro, y culminó con una hamburguesada, música, baile y expresiones de folklore que permitieron seguir fortaleciendo los vínculos entre los presentes.
La visita de las Hermanas Camilas continúa dejando huellas en las distintas comunidades de la diócesis, acompañando a quienes sirven, animando procesos vocacionales y recordando que el llamado de Dios sigue resonando en la vida de muchas personas.
Con alegría, oración y encuentro, los jóvenes compartieron una experiencia que buscó renovar la esperanza y recordar que la Iglesia también es un lugar donde celebrar, compartir y caminar juntos.

