Buen viaje al cielo, querido Joaquín

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La Iglesia de la Patagonia despide con gratitud y esperanza a Monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, pastor que durante más de cinco décadas entregó su vida al servicio del Evangelio y dejó una profunda huella en las comunidades que hoy forman parte de las diócesis de Comodoro Rivadavia y Rawson.

Al conocerse la noticia de su fallecimiento, el obispo de Rawson, Roberto “Chobi” Álvarez, expresó el sentir de toda la diócesis recordándolo como “un hombre de Dios”.

“Se ha muerto un hombre de Dios. Se ha muerto el padre obispo Joaquín Gimeno Lahoz”, expresó en un mensaje dirigido a las comunidades.

Un camino que comenzó en España y floreció en la Patagonia

Joaquín Gimeno Lahoz nació el 6 de octubre de 1948 en La Mata de los Olmos, provincia de Teruel, España. Tras realizar su formación en los seminarios de Alcorisa y Teruel, fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1973.

Un año después respondió al llamado misionero y llegó a la Argentina como sacerdote Fidei Donum, iniciando un camino que marcaría para siempre su vida y la de miles de personas.

Durante más de dos décadas desarrolló su ministerio en la diócesis de Azul, desempeñándose como vicario parroquial, párroco y asesor pastoral en distintas comunidades de la provincia de Buenos Aires.

Un pastor para la Patagonia

En 1996 llegó a la diócesis de Comodoro Rivadavia, donde desarrolló gran parte de su ministerio. Sirvió en El Maitén, acompañó comunidades rurales y mapuches, trabajó intensamente en la formación catequística y fue vicario general entre 2006 y 2010.

Ese mismo año fue nombrado obispo de Comodoro Rivadavia por el Papa Benedicto XVI y recibió la ordenación episcopal el 15 de octubre de 2010.

Durante trece años condujo la diócesis patagónica, que por entonces incluía el territorio que hoy forma parte de la Diócesis de Rawson.

Una herencia que sigue dando frutos

En su mensaje de despedida, el obispo Roberto Álvarez recordó especialmente algunas de las huellas que Mons. Joaquín dejó en la vida de la Iglesia regional.

“Le debemos nuestro seminario de catequesis sistematizado, con esa carga horaria y esa solidez en las materias”, destacó.

También recordó su impulso al diaconado permanente y el acompañamiento del primer Sínodo Diocesano, una experiencia que buscó escuchar a todas las comunidades y ampliar los espacios de participación.

“Fue un hombre de Dios que supo ensanchar el camino, escuchar a los distintos y querer integrar a todos”, expresó.

Quienes compartieron su ministerio recuerdan especialmente su sencillez, su capacidad de escucha y su cercanía con la gente.

“Gracias por todo”

Tras presentar su renuncia por edad en 2023 y convertirse en obispo emérito de Comodoro Rivadavia, continuó acompañando la vida de la Iglesia con la discreción y humildad que siempre lo caracterizaron.

En su despedida, el Padre Obispo encomendó a Mons. Joaquín a la misericordia de Dios y expresó el cariño de las comunidades que lo conocieron y caminaron junto a él.

“Buen comienzo de la vida eterna. Buen viaje al cielo, querido Joaquín. Gracias por todo. Te queremos y te hemos querido mucho”.

Con gratitud por su vida y su ministerio, la diócesis se une en oración por quien supo ser pastor, servidor y hermano, confiando en que aquel a quien anunció durante toda su vida lo recibe ahora en la plenitud de su Reino.