El testimonio de un veterano de Malvinas que volvió a encontrarse con la fe
En el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Luján, el veterano de Malvinas Daniel Lillo compartió un testimonio profundamente humano y espiritual sobre lo que significó para él acompañar la peregrinación de la Virgen que estuvo en las islas durante la guerra.
Entre recuerdos de combate, cartas familiares y reencontros con antiguos camaradas, Daniel habló de la fe como una presencia concreta en medio del dolor, el frío y la desesperación vividos en Malvinas.
“¿Cómo no creer? Si fue la Virgen, fue Dios, fue Jesús”, expresó al recordar aquellos días en los que llevaba la imagen de la Virgen de Luján en su casco mientras sobrevivía junto a sus compañeros.
La fe en medio de la guerra
Durante la entrevista, Daniel recordó las cartas de su madre, que rezaba todos los días pidiendo por su vida mientras él combatía en las islas. También habló de un pequeño Nuevo Testamento que llevaba escondido entre sus pertenencias y del rosario que aún conserva desde la guerra.
“La fe es lo que sostiene todo”, dijo emocionado. “Yo creo en Dios, pero también en la Virgen. Van de la mano”.
El veterano recordó además las misas celebradas en Malvinas por el padre Vicente Martínez Torrens y la presencia de la Virgen entre los soldados del Regimiento 25, muy cerca del aeropuerto donde estuvieron apostados.
“Me parece que la Virgen me eligió”
Uno de los momentos más conmovedores del relato fue cuando describió lo que sintió al acompañar durante varios días la recorrida de la Virgen por distintas localidades de la Patagonia.
“Me parece que la Virgen me eligió para andar con ella”, contó. “Nunca había entrado tantas veces a una iglesia como ahora”.
Daniel aseguró que esa experiencia fue sanadora, no solo para él, sino también para muchos veteranos que volvieron a abrazarse después de años sin verse.
“Nos decimos hermanos. Y esos abrazos no nos los queríamos separar más”, recordó.
Una madre que une y cura
Para Daniel, la visita de la Virgen tuvo un sentido profundo para toda la comunidad: “Yo creo que vino a unirnos, a sanar, a abrazar”.
En medio de una realidad marcada por divisiones y heridas personales, el veterano señaló que la presencia de María ayudó a reencontrar humanidad, escucha y cercanía.
“Hoy cualquier cosita nos irrita. Y verla venir por el sur fue muy lindo. Le hizo bien a los veteranos y también al pueblo”, expresó.
“Soy un bendecido”
Hacia el final de la conversación, y atravesado también por el dolor de un familiar enfermo, Daniel volvió a agradecer emocionado por la experiencia vivida junto a la Virgen.
“Yo creo que conmigo hizo demasiado. Estoy acá hablando con ustedes. Soy un bendecido”, dijo con lágrimas en los ojos.
En un nuevo día de la Virgen de Luján, su testimonio vuelve a recordar que la fe muchas veces aparece en medio de la fragilidad, sosteniendo silenciosamente la vida de quienes más la necesitan.
El testimonio de un veterano de Malvinas que volvió a encontrarse con la fe
En el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Luján, el veterano de Malvinas Daniel Lillo compartió un testimonio profundamente humano y espiritual sobre lo que significó para él acompañar la peregrinación de la Virgen que estuvo en las islas durante la guerra.
Entre recuerdos de combate, cartas familiares y reencontros con antiguos camaradas, Daniel habló de la fe como una presencia concreta en medio del dolor, el frío y la desesperación vividos en Malvinas.
“¿Cómo no creer? Si fue la Virgen, fue Dios, fue Jesús”, expresó al recordar aquellos días en los que llevaba la imagen de la Virgen de Luján en su casco mientras sobrevivía junto a sus compañeros.
La fe en medio de la guerra
Durante la entrevista, Daniel recordó las cartas de su madre, que rezaba todos los días pidiendo por su vida mientras él combatía en las islas. También habló de un pequeño Nuevo Testamento que llevaba escondido entre sus pertenencias y del rosario que aún conserva desde la guerra.
“La fe es lo que sostiene todo”, dijo emocionado. “Yo creo en Dios, pero también en la Virgen. Van de la mano”.
El veterano recordó además las misas celebradas en Malvinas por el padre Vicente Martínez Torrens y la presencia de la Virgen entre los soldados del Regimiento 25, muy cerca del aeropuerto donde estuvieron apostados.
“Me parece que la Virgen me eligió”
Uno de los momentos más conmovedores del relato fue cuando describió lo que sintió al acompañar durante varios días la recorrida de la Virgen por distintas localidades de la Patagonia.
“Me parece que la Virgen me eligió para andar con ella”, contó. “Nunca había entrado tantas veces a una iglesia como ahora”.
Daniel aseguró que esa experiencia fue sanadora, no solo para él, sino también para muchos veteranos que volvieron a abrazarse después de años sin verse.
“Nos decimos hermanos. Y esos abrazos no nos los queríamos separar más”, recordó.
Una madre que une y cura
Para Daniel, la visita de la Virgen tuvo un sentido profundo para toda la comunidad: “Yo creo que vino a unirnos, a sanar, a abrazar”.
En medio de una realidad marcada por divisiones y heridas personales, el veterano señaló que la presencia de María ayudó a reencontrar humanidad, escucha y cercanía.
“Hoy cualquier cosita nos irrita. Y verla venir por el sur fue muy lindo. Le hizo bien a los veteranos y también al pueblo”, expresó.
“Soy un bendecido”
Hacia el final de la conversación, y atravesado también por el dolor de un familiar enfermo, Daniel volvió a agradecer emocionado por la experiencia vivida junto a la Virgen.
“Yo creo que conmigo hizo demasiado. Estoy acá hablando con ustedes. Soy un bendecido”, dijo con lágrimas en los ojos.
En un nuevo día de la Virgen de Luján, su testimonio vuelve a recordar que la fe muchas veces aparece en medio de la fragilidad, sosteniendo silenciosamente la vida de quienes más la necesitan.

