Una nueva jornada del ENFOPA reunió a agentes pastorales de la diócesis para reflexionar sobre la culpa, las relaciones de poder y el modo en que ejercemos nuestras responsabilidades dentro de nuestras comunidades.
En el marco de una nueva edición del ENFOPA – Encuentro de Formación Pastoral, este sábado se desarrolló una jornada de capacitación que tuvo al cuidado como eje central.
La propuesta abrió un espacio para revisar prácticas cotidianas de nuestras comunidades y preguntarnos por los vínculos que construimos, especialmente en aquellos ámbitos donde acompañamos a otras personas o asumimos alguna responsabilidad pastoral.
Cuando la culpa ayuda a crecer… y cuando limita
Uno de los ejes del encuentro estuvo dedicado a reflexionar sobre las dos dimensiones de la culpa.
Por un lado, aquella que, vivida de una manera sana, permite reconocer los propios actos, asumir sus consecuencias y crecer en responsabilidad. Por otro, aquella que puede volverse patológica, condicionando a la persona y limitando su libertad de acción.
La reflexión permitió poner palabras a situaciones que pueden aparecer también en nuestros espacios pastorales y reconocer la importancia de generar vínculos donde el acompañamiento no esté atravesado por la manipulación o el miedo.
Revisar cómo ejercemos nuestras responsabilidades
Otro de los puntos centrales estuvo puesto en los roles y las relaciones de poder que existen dentro de nuestras comunidades.
La propuesta invitó a mirar especialmente cómo ejercemos las responsabilidades que nos son confiadas y qué tipo de relaciones generamos desde esos lugares.
El desafío planteado fue continuar construyendo vínculos sostenidos en el respeto, la escucha, la corresponsabilidad y el cuidado, entendiendo que estas dimensiones también forman parte de nuestra manera concreta de vivir y construir comunidad.
Comunidades que cuidan
Esta nueva jornada del ENFOPA permitió detenernos sobre situaciones que muchas veces forman parte de la vida cotidiana de nuestros espacios pastorales y que necesitan ser conversadas, revisadas y acompañadas.
Porque construir comunidades que cuidan también implica preguntarnos cómo tratamos al otro, cómo acompañamos, cómo ejercemos nuestras responsabilidades y qué lugar damos a la escucha y a la libertad en nuestros vínculos.
Un nuevo encuentro de formación para seguir aprendiendo juntos y llevar estas preguntas a cada una de nuestras comunidades.

